Los estudios más fiables y admitidos por la comunidad científica y sobre todo lingüística, sitúan el origen de nuestro Pueblo en la región del Punjab
al noroeste de la India, en la frontera con Paquistán.
Invasiones de tribus del norte hicieron que entorno al año 1000 muchas familias salieran de allí y tras mucho peregrinar llegaran a la región de
Asia menor llamada “Egipto Menor o Pequeño Egipto” desde donde comienza la Gran Diáspora repartiéndose por todo el mundo empezando a ser reconocidos y
reconocidas como Egiptanos, Egipcianos, Egiptanas o Egipcianas, de ahí: gitanos y gitanas, ijito, gitane, zigano, ziganeurs, cíngaros, etc.
MOMENTOS HISTORICOS RESEÑABLES
LLEGADA A LA PENÍNSULA IBERICA
La primera referencia que tenemos de la llegada a la península es el salvoconducto que el Rey Alfonso V de Aragón firmó el 12 de enero del 1425 a favor
del “Conde-Duque” Don Juan de Egipto menor y su familia para el libre tránsito por los territorios de la Corona. Años después, en 1470, encontramos la
primera mención realizada a una mujer gitana la “Condesa” Doña Luisa en Andalucía.
"El Rey Alfonso, a todos y cada uno de sus nobles, amados y fieles nuestros y sendos gobernadores, justicias, subvengueros, alcaldes,
tenientes de alcalde y otros cualesquiera oficiales y súbditos nuestros, e incluso a cualquier guarda de puertos y cosas vedadas en cualquier
parte de nuestros reinos y tierras, al cual o a los cuales la presente ser presentada, o a los lugartenientes de aquellos, salud y dilección.
Como nuestro amado y devoto don Juan de Egipto Menor, que con nuestro permiso ir a diversas partes, entiende que debe pasar por algunas partes
de nuestros reinos y tierras, y queremos que sea bien tratado y acogido, a vosotros y cada uno de vosotros os decimos y mandamos expresamente y
desde cierto conocimiento, bajo pena de nuestra ira e indignación, que el mencionado don Juan de Egipto y los que con él irán y lo acompañarán,
con todas sus cabalgaduras, ropas, bienes, oro, plata, alforjas y cualesquiera otras cosas que lleven consigo, sean dejado ir, estar y pasar por
cualquier ciudad, villa, lugar y otras partes de nuestro señorío a salvo y con seguridad, siendo apartadas toda contradicción, impedimento o contraste.
Proveyendo y dando a aquellos pasaje seguro y siendo conducidos cuando el mencionado don Juan lo requiera a través del presente salvoconducto nuestro,
el cual queremos que lleve durante tres meses del día de la presente contando hacia adelante. Entregada en Zaragoza con nuestro sello el día doce de
enero del año del nacimiento de nuestro Señor 1425. Rey Alfonso."
PRAGMATICAS Y LEYES ANTIGITANAS
Durante los primeros años existía una gran convivencia y aceptación entre las diversas culturas. Era una sociedad muy distinta (formada por cinco reinos:
Aragón, Navarra, Castilla, Granada y Portugal) a la que luego se fue desarrollando con el fin de la Reconquista y la unificación de los reinos de
Castilla y Aragón. Prueba de ello fue la primera pragmática antigitana firmada por los Reyes Católicos en 1499 en Medina del Campo ley que pretende acabar
con los derechos que se habían concedido a los Gitanos y Gitanas como peregrinos y con sus comportamientos culturales diferenciados (lengua, vestimenta, costumbres...)
y que tenía como fin su expulsión.
Tras esta, y durante casi 500 años se dictaron más de un centenar de hechos y leyes en contra de nuestro Pueblo pidiendo nuestra expulsión, nuestra asimilación…
para “dejar de ser gitanos y gitanas” y sobre todo para negar nuestra identidad “…hasta que su nombre, lengua y forma de vivir, pueda para siempre borrarse y
olvidarse”. La represión alcanzó "mayor amplitud y crueldad" con la orden de 'Recolección General de Gitanos' también llamada “la Gran Redada”, aprobada por
Fernando VI en 1749 y bajo la organización del Marqués de la Ensenada, por la que durante la noche del 30 de julio más de 9.000 gitanos y gitanas fueron apresados
y privados de libertad. Durante 14 años, los hombres y ancianos estuvieron en cárceles y las mujeres y niños en depósitos y fábricas realizando trabajos forzosos,
con el fin del exterminio biológico. El último episodio vivido, hasta la constitución de 1978, fue durante la dictadura franquista intensificándose la política
contra el Pueblo Gitano, prohibiéndonos hablar nuestra lengua, "que se considera argot de la delincuencia", y en el que se nos aplica "de forma singular"
la Ley de Peligrosidad Social y la ley de “vagos y maleantes”.
Los efectos de estas leyes antigitanas todavía perduran en el presente y son, en buena parte, la causa del prejuicio de la sociedad hacia nuestro Pueblo
resultando consecuencias muy negativas y excluyentes para el devenir de nuestro Pueblo y que han permanecido y permanecen en muchas partes del mundo,
prueba de ello fue el brutal genocidio nazi durante la II Guerra Mundial.
PORRAJMOS
El partido nazi, y sus socios del eje, bajo su ideología de raza superior nos consideraban “inferiores racialmente” y nuestro destino durante la
Segunda Guerra Mundial (1939-1945) sería semejante y paralelo al de los y las judías y otras etnias minoritarias, pero mucho más desconocido. Estábamos sujetos
a esterilizaciones, encarcelación, trabajos forzados y deportaciones. Cientos de niñas y niños fueron utilizados para experimentos médicos y científicos y
muchos de nuestros antepasados acabaron en campos de exterminio y de concentración. El 1 de agosto de 1944, se recuerda como trágica “la noche de los gitanos”
(Zigeunernacht) donde muchos fueron gaseados e incinerados en Auschwitz-Birkenau.
El investigador gitano Ian Hancock calcula que "al término de la II Guerra Mundial entre un 70% y un 80% de la población gitana fue aniquilada por los nazis".
Más de medio millón de personas gitanas. A todo este oscuro episodio de nuestra historia los gitanos y gitanas lo conocemos como Porrajmos-Samudaripen.
Después de la guerra, la discriminación continuó cuando la República Federal de Alemania decidió que todas las medidas tomadas contra nuestro pueblo antes de
1943 y que propiciaron el Holocausto Gitano eran políticas legitimas del estado y no teníamos derecho a restitución. Y para cuando el canciller alemán
Helmut Kohl, en 1982, reconoció el genocidio nazi la mayoría de los y las gitanas que hubieran tenido derecho a la restitución bajo la ley alemana ya habían muerto.
NUEVOS TIEMPOS
El I Congreso Mundial Gitano de 1971 en Londres supone un punto de inflexión en la unión y avance de nuestro Pueblo. Sobre todo, en cuanto a que los y las gitanas,
como Pueblo, sin una pertenencia geo-política, que vive repartido en todo el mundo, se unen para decidir sobre los aspectos que nos unen y componen nuestra
identidad y valor como Pueblo sin Nación.
Las decisiones allí tomadas, así como la aparición de referentes mundiales genera un movimiento sólido que empieza a creer en sus derechos y empiezan a
transmitirnos la idea de convivir desde nuestra identidad poniendo por encima de cualquier ideología el respeto por nuestro sentimiento de gitaneidad.
Años después, Juan de Dios Ramírez de Heredia irrumpe en la política estatal y comienza su discurso en el Congreso de los Diputados de 1978 con “Salud y Libertad”.
Además, su presencia en Europa como eurodiputado, y su incansable defensa de nuestro pueblo ha hecho que su figura sea un referente mundial tanto para nosotros y
nosotras como para el mundo payo, situando a nuestro Pueblo en todas las agendas socio-políticas. La Constitución de 1978, que lleva la firma de este gitano,
artículo 14 prohíbe legalmente ir en contra de nosotros y nosotras y abre un camino de esperanza hacia la inclusión y participación socio-política.
Artículo 14 Constitución 1978
"Todas las personas son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o
cualquier otra condición o circunstancia personal o social".
En este contexto de reivindicación, y en el que las instituciones comienzan a mostrar interés por la realidad de nuestro Pueblo, nace el asociacionismo gitano.