“Hacia donde miremos, encontraremos que los verdaderos obstáculos para la paz son la voluntad y los sentimientos, las convicciones humanas, los prejuicios y las opiniones”.
A lo largo de la historia, desde que el pueblo gitano llegamos a Euskadi, sobre 1430-1435 aproximadamente, por alguna razón la antropología, sociología y
lingüística gitana ha evolucionado de manera diferente que en el resto del mundo donde ha habido contacto y trasferencia cultural de nuestro pueblo con los de referencia,
llegando a producirse un verdadero mestizaje simbiótico socio lingüístico y sociológico entre el pueblo gitano y el pueblo vasco.
El fenómeno al que nos referimos se denomina ERROMINTXELA y es un mundo apasionante de similitudes y diferencias que no hacen sino emocionar a los expertos y amantes de
las lenguas y orígenes de las culturas.
Los gitanos erromintxela son un grupo étnico cultural diferente de los llamados gitanos castellanos y/o gitanos vascos que conviven en Euskal Herria (CAPV, Iparralde y Navarra).
Actualmente existen dos generaciones de hablantes de erromintxela: una, más antigua, que conserva una mayor riqueza léxica, y otra con un léxico empobrecido que en ocasiones
sustituye palabras erromintxelas por otras del castellano o del euskera, dependiendo de la lengua de contacto.
El estudio pone de manifiesto que este grupo étnico ha adoptado formas y estructuras sociales más propias del pueblo vasco que de los gitanos, lo que hace que su sentimiento de
gitaneidad no sea tan férreo como el del resto de los gitanos.
La Asociación Gitana KALE DOR KAYIKO Ijito Elkartea realizamos una investigación socio lingüística en el año 1995-1996 de la mano de la Academia de la Lengua Vasca EUSKALTZAINDIA
(impulsado por José Luis Lizundia) y del Departamento de Euskera de la Universidad del País Vasco, siendo entonces su director Peio Salaburu, quien se esforzó por canalizar
los recursos necesarios para comenzar este camino.
Si bien la investigación no ha finalizado por falta de medios e interés institucional, merece la pena que vayamos viendo los resultados obtenidos y que sirva para que los
responsables políticos sobre quienes recae dicha actuación, se den cuenta que no terminar este trabajo podría definirse como terrorismo cultural, ya que es patrimonio de la
humanidad y más concretamente patrimonio vasco y gitano.