Pese a que la primera mención de gitanos en España se fecha en Barcelona en el año 1425, lo cierto es que los gitanos y gitanas seguimos siendo los grandes desconocidos de todo el mosaico de culturas que componen el Estado.
Lo único que suele resaltarse es el estereotipo marginal, que no tiene nada que ver con la cultura gitana, o el estereotipo folklórico, que no permiten mostrar la realidad de un pueblo orgulloso de sus raíces y que aunque con una cultura riquísima, sigue pasando desapercibida para la generalidad.
Un valor que es necesario desmitificar es el lingüístico, ya que la mayor parte de la gente cree que la lengua gitana se limita al uso anárquico de determinados vocablos de origen marginal. Esta creencia nada tiene que ver con la realidad, ya que la lengua romaní es una de las más ricas e impresionantes que aun podemos escuchar.
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